Te dediqué mi vida. Te prometí que viviría. No cumplí la promesa. Estuve viviendo por tí y no por mí. Es hora de soltar las amarras, abrir los candados, reconciliarme con mi pasado y aceptar la triste verdad: sos la principal fuerte de mi alegría, sos la principal fuente de mi dolor. Ya no quiero estar atada. De veras me estoy enfermando. Yo quiero avanzar y sos un obstáculo, para mí, ahora. Del amor al odio hay un solo paso. Me permito cometer errores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario