sí, señor.
sí, señora.
¿qué? ¿quiere que me haga alfombra, escalera? sí, señora, siempre y cuando me prometa que no me dejará sola cuando llore.
¿cómo que eso no es parte del contrato?
me callo, señor, me callo cuando usted lo desee.
¿ahora y siempre?
está bien, señor, guardaré silencio.
jueves, 29 de noviembre de 2012
lunes, 19 de noviembre de 2012
De vez en cuando me agarran esas ganas, muy chiquititas, y me acompañan durante todo el día. Se me suben a los hombros y me hablan sin cesar, me recuerdan tiempos dulces y tiempos amargos y tiempos en los que el tiempo no pasaba, sino que se encontraba estancado.
Esas ganas se me pegan y se me quedan y se me huyen cuando quieren, y se me tuercen y retuercen de risa y de llanto y recuerdan y recuerdan y recuerdan.
El otro día se me subió una ganita al hombro y no me dijo nada, se quedó ahí, viajando conmigo en el tren, mirando por la ventana. Y después de un largo silencio, largo como el viaje entero, me dijo, susurrando: ¿Qué me dirías si te contara que estoy bien?
Esas ganas se me pegan y se me quedan y se me huyen cuando quieren, y se me tuercen y retuercen de risa y de llanto y recuerdan y recuerdan y recuerdan.
El otro día se me subió una ganita al hombro y no me dijo nada, se quedó ahí, viajando conmigo en el tren, mirando por la ventana. Y después de un largo silencio, largo como el viaje entero, me dijo, susurrando: ¿Qué me dirías si te contara que estoy bien?
lunes, 12 de noviembre de 2012
Me había vedado tenerte cerca. Te fui velando en lenta espera. Negro agujero, hoy hay en mi.
Fui reemplazándote con otras cosas. Hice vista gorda y pude seguir. Es así, olvido lo malo y lo bueno con facilidad. Si la memoria no engaña, miente la actualidad. Es así, olvido lo malo y lo bueno sin distinción. Y a esta carcaza se le filtra el dolor. Luego de un tiempo, fue inevitable. Tanto pensarte y te hiciste carne. Señuelo corriendo en mis dedos. No fue lo mismo, viejos conocidos. Dejame, dejame, dejame te pido. Que estando suelto, estoy más vivo. Tanto extrañarte, empuja al instinto. Con un chasquido, matame de nuevo. Quedate conmigo.
Fui reemplazándote con otras cosas. Hice vista gorda y pude seguir. Es así, olvido lo malo y lo bueno con facilidad. Si la memoria no engaña, miente la actualidad. Es así, olvido lo malo y lo bueno sin distinción. Y a esta carcaza se le filtra el dolor. Luego de un tiempo, fue inevitable. Tanto pensarte y te hiciste carne. Señuelo corriendo en mis dedos. No fue lo mismo, viejos conocidos. Dejame, dejame, dejame te pido. Que estando suelto, estoy más vivo. Tanto extrañarte, empuja al instinto. Con un chasquido, matame de nuevo. Quedate conmigo.
domingo, 4 de noviembre de 2012
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