Me encuentro bajo presión constantemente, absolutamente. Irrelevante sería si me pudiese focalizar en una cosa a la vez, si tuviese la capacidad, ese terrible deseo, de poder mantener la atención.
Bajo un campo de flores amarillas se escondía. ¿Cómo se rompe un grito de alegría?
Me recosté en el regazo de la persona que más amo en todo el mundo, y dejé que llorara sobre mi espalda. No existió nunca, para mí, otro instante más importante que ese.
Sos como aquel que espera
a la siguiente pausa
para poder respirar.
Sos quien se entromete y luego huye
temiendole a las luces
de su propia ciudad.
Sos aquel que vuela
y luego esconde sus alas
para poder caminar.
Sos la falsa monotonía
de una amarga tempestad.
Sos la estrella de la noche
que está cansada de esperar.
Sos la roca del camino
que no permite avanzar.
Y quien no cree en el destino
bajo sus acciones dormirá.