sábado, 6 de febrero de 2010

come on, come on

Mientras más creyentes hay, más hambre tiene la gente. Y esto no es proporcional, ya que el oro no espanta a la muerte. Llórenle a una estatua, sacrifiquen la suerte, dejen en las manos del destino, lo que puede hacer la mente. Invítenme a seguir reglas estúpidas, mírenme mal cuando el agua bendita me evada, cuando no logre tocarme. Amen esa historia, del que volvió de la muerte. Me declaro no creyente. Los humildes, los indigentes, que le rezan a su idolo amado mientras los huesos se les carcomen en un pedir desesperado. En verdad, ¿Quién necesita un dios con tales representantes?

Me encuentro bajo presión constantemente, absolutamente. Irrelevante sería si me pudiese focalizar en una cosa a la vez, si tuviese la capacidad, ese terrible deseo, de poder mantener la atención.

Bajo un campo de flores amarillas se escondía. ¿Cómo se rompe un grito de alegría?

Me recosté en el regazo de la persona que más amo en todo el mundo, y dejé que llorara sobre mi espalda. No existió nunca, para mí, otro instante más importante que ese.

Sos como aquel que espera 
a la siguiente pausa
para poder respirar.
Sos quien se entromete y luego huye
temiendole a las luces
de su propia ciudad.
Sos aquel que vuela
y luego esconde sus alas
para poder caminar.
Sos la falsa monotonía
de una amarga tempestad.
Sos la estrella de la noche
que está cansada de esperar.
Sos la roca del camino
que no permite avanzar.
Y quien no cree en el destino
bajo sus acciones dormirá.

fly with red wings

Let's start a riot! Let's start a riot in me!

lunes, 1 de febrero de 2010

no soporto nada de esto

Y ahí vas, con la vida de los demás a cuestas. Vas caminando, dejando las huellas que ya han pisado, que ya han brillado, que ya han mirado. Y es que todo lo que tocás se convierte en alegría, momentánea, claro está.
Y aquel que la razón lleva, inmune se siente. Aquel que vio lo imposible y escuchó la sordera, silenciando verdades, creando mentiras. No existe la lealtad de aquel que discrimina.
Hola hermano, ignorancia repleta de sabiduría. ¿Dónde quedaron tus prometidas modificaciones? ¿Dónde está mi abrazo, mi compañía? ¿Dónde están mis verdades? ¿Y mis sonrisas?
Tengo miedo.