Y ahí vas, con la vida de los demás a cuestas. Vas caminando, dejando las huellas que ya han pisado, que ya han brillado, que ya han mirado. Y es que todo lo que tocás se convierte en alegría, momentánea, claro está.
Y aquel que la razón lleva, inmune se siente. Aquel que vio lo imposible y escuchó la sordera, silenciando verdades, creando mentiras. No existe la lealtad de aquel que discrimina.
Hola hermano, ignorancia repleta de sabiduría. ¿Dónde quedaron tus prometidas modificaciones? ¿Dónde está mi abrazo, mi compañía? ¿Dónde están mis verdades? ¿Y mis sonrisas?
Tengo miedo.
1 comentario:
No me odio a mi misma, pero hay momentos en que encuentro muchas actitudes negativas mias y mi "yo racional" no las puede manejar, lo cual me frustra mucho, y hace que me enoje con mi "yo actitudes negativas"
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