sábado, 23 de febrero de 2013

El acto de peor despojo que he llevado a cabo en mi vida
ha sido
el de no responder a mis deseos
JAMÁS.

martes, 12 de febrero de 2013

No sé si te quiero a vos, o alguien te quiso para mi en algún momento.

Si no sabía qué era lo que quería, ¿cómo iba entonces a saber elegir? Si no conocía otra cosa que la imitación, o la idolatría malsana, el vivir dejándome arrastrar. No comprendía qué me aquejaba o qué me hacía sonreír.

martes, 22 de enero de 2013

me hacés bien, me hacés bien. todo el tiempo me hacés bien Y NO PARÁS DE HACERME BIEN y de aparecer en todos lados, en todas las formas, lugares, y personas.

lunes, 21 de enero de 2013

me gusta escucharte porque siento que aprendo, y me gusta ser escuchada por vos, porque no emitís juicio malsano y egoísta, no imponés opinión, simplemente callás y decís "te entiendo". y eso también me hace crecer. vos me das el privilegio de ser.

sábado, 19 de enero de 2013

juliana está a salvo con vos. juliana, con vos, no tiene miedo. juliana es, juliana se encuentra en su casa. juliana se descalza y camina en el pasto con vos, juliana se quiere, se abraza y se suelta el pelo. juliana, con vos, no se impacienta, no se pone ansiosa, no rompe a llorar. juliana no acelera y frena, cada cinco minutos, en tu presencia. juliana se siente sana y en paz. con vos. siempre con vos, siempre fuiste vos.
Pareciera que no me molestase la muerte y la vida me enfureciese a cada minuto. No soporto el ir y venir diario de la rutina, o el levantarse, el tomar decisiones, el estar sin estar y el ser sin ser nada, flotando sin nada. Me aburre no encontrar nada que me mueva el estómago, que me haga sentir en mi casa, que responda por fin a mi necesidad de dejar de sentir peligro en todos lados, no de muerte, sino de que pueda llegar a pasar algo que me haga perder el tironeo constante en el que me llevo a cabo como persona.
Creo que vivo no por el miedo a la muerte, NI por el anhelo de vivir, sino por el simple hecho de estar jugando constantemente a ganar o perder orgullo conmigo misma, que qué tan bien me salió esto, hasta dónde puedo llegar con aquello, a ver cuánto avancé o retrodecí y echarme en cara las cosas que hice mal para seguir apostando y seguirme tirando la existencia al hombro, empobreciéndola, gastándola sin disfrutarla realmente.
No sé si alguna vez fui feliz, o si en serio estuve deprimida, o qué es lo que siento. No siento nada, porque la tristeza de hoy es mi risa de mañana, y así sucesivamente, porque nada importa, o nada me importa a mí, más que seguir inventando razones y contradicciones, y dolores, desamores y alegrías para condimentar un poquito más mi aburrida existencia, insulsa, insípida.