Parte de mí dice que lo deje ir, que lo desencadene, y que le de libertad a las alas que nunca me han dejado volar. Me dicen que desentierre mis pies de la espesa arena, que corte mis raíces y que deje atrás mi tinte color verde. Se me dan muchas órdenes, por cierto, y me falta independencia.
Ah, pero siento ambivalencia hacia mi pequeño compañero. Cuánto me ha hecho vivir y morir. Cargo con una inimaginable experiencia que no existiría si no fuese por él.
martes, 27 de abril de 2010
¿Dónde está tu libertad?
Cómo vivir con tanto ardor corriendo por tus venas. Cómo respirar si cada inhalación a tus pulmones llega cargada de aire viciado, lleno de energía eléctrica, que irrumpe en tu sistema haciendo de interruptor del volcán. En vez de tranquilizarte, cada vez que silenciás a tu corazón, hacés que grite más fuerte y se rompa de pánico, se rompa de impotencia, se rompa y se quiebre cual cristal atraido por la gravedad, sin ninguna resistencia, hacia su triste final en el piso.
Cómo ignorar lo evidente, cómo soportar la presión de una mente cansada y de un cuerpo joven, pero sin energías. Qué será lo que destruye tu ánima, hermana. ¿Dónde quedaron tus sueños?
Cómo ignorar lo evidente, cómo soportar la presión de una mente cansada y de un cuerpo joven, pero sin energías. Qué será lo que destruye tu ánima, hermana. ¿Dónde quedaron tus sueños?
jueves, 22 de abril de 2010
un poquito distorsionado
Caminé hasta mi hogar, riendome a carcajadas. La gente me miraba mientras yo me reía. Me miraban raro. Me miraban como si fuera una mina que se estuviese riendo sola caminando por la calle.
Apenas pude abrir la puerta, me temblaba la mano. Mi risa pasó de ser alegre a ser un gemido nervioso. Dentro de mi cuarto, me desplomé en la cama. La cabeza me daba vueltas, y me negaba a masticar y tragar aquellas palabras.
El piso comenzó a moverse y cerré los ojos con fuerza. Ya no reía. Todo en lo que yo había creído alguna vez, se había desvanecido delante de mis ojos. Así, como cuando el humo se pierde en el cielo y se mezcla con las nubes.
Me miré al espejo. Claro, había estado mintiendome todo este tiempo. Apoyé la mano contra el cristal y el frío contacto hizo que mis pies volviesen a tocar el piso de madera.
Miré a mi alrededor. Todo era un caos. Mi vida lo era, mi cuarto lo era, yo lo era. Un tremendísimo quilombo. Todo mezclado, arrugado, sucio y desordenado. Todo lleno de polvo, el polvo del descuido y del olvido.
Me miré a los ojos y me dije, con más pena de la que pensé saldría de mi boca: ¿Qué fue lo que te hiciste?
Ayer ordené mi cuarto, junté la ropa y lo barrí. Ordené mi mochila y reduje mi tiempo de sueño.
Ya no sé que hacer conmigo.
Apenas pude abrir la puerta, me temblaba la mano. Mi risa pasó de ser alegre a ser un gemido nervioso. Dentro de mi cuarto, me desplomé en la cama. La cabeza me daba vueltas, y me negaba a masticar y tragar aquellas palabras.
El piso comenzó a moverse y cerré los ojos con fuerza. Ya no reía. Todo en lo que yo había creído alguna vez, se había desvanecido delante de mis ojos. Así, como cuando el humo se pierde en el cielo y se mezcla con las nubes.
Me miré al espejo. Claro, había estado mintiendome todo este tiempo. Apoyé la mano contra el cristal y el frío contacto hizo que mis pies volviesen a tocar el piso de madera.
Miré a mi alrededor. Todo era un caos. Mi vida lo era, mi cuarto lo era, yo lo era. Un tremendísimo quilombo. Todo mezclado, arrugado, sucio y desordenado. Todo lleno de polvo, el polvo del descuido y del olvido.
Me miré a los ojos y me dije, con más pena de la que pensé saldría de mi boca: ¿Qué fue lo que te hiciste?
Ayer ordené mi cuarto, junté la ropa y lo barrí. Ordené mi mochila y reduje mi tiempo de sueño.
Ya no sé que hacer conmigo.
Y tu guía, desaparecida, no puedo ser yo.
Tu corazón, encadenado
tu pasado, olvidado
y cada paso
una traición
Tus creencias, intactas
tu agonía, compacta
y escribís
una canción.
Así marchando por la vida
en reversa al andar
de vez en cuando corres
y no te lográs salvar.
tu pasado, olvidado
y cada paso
una traición
Tus creencias, intactas
tu agonía, compacta
y escribís
una canción.
Así marchando por la vida
en reversa al andar
de vez en cuando corres
y no te lográs salvar.
no se puede hablar con vos
Desesperada, indagando verdades. Respirando mentiras, exhalando tus palabras. Eso que atás y guardás se te va a volver en contra, hermano. No sos nada, no hacés daño, creyendote piso y haciendote pisar. Porque eso es lo que sos para los demás. No sos más que un pobre lastimado, una herida siempre abierta y un pasado extrangulador. No sos más, porque no te dejás ser, siempre escondiendote detrás de cada esquina, evitando lo que tu corazón grita y lo que tu alma pide. Siguiendo así, caminando para atrás y enterrando tu cabeza en la arena, lo único que vas a lograr es que, dentro de un tiempo, te vuelvas a caer y no te puedas levantar más.
martes, 20 de abril de 2010
alguien loco, por ejemplo. pero loco de verdad.
Sos una mentira. Todos lo sabemos. Todos tememos que en algún punto te desorientes, como tanto solés afirmar, pero no existe más desgracia de la que simulás. Lo sabemos, así es. No tengas miedo, solo no estás, ahora ¿Quién podría juzgarte?
sábado, 17 de abril de 2010
Ignorando la cordura, recordó sus vaguedades.
Volviendo apabullado con el peso de los años sobre la espalda, sus pies se negaban a entrar en la fría celda que siempre lo había mantenido al raz de la locura.
jueves, 15 de abril de 2010
tan aprisionado.
Estábamos reunidos en pos de nuestras alegrías y tristezas. Allí comenzaron a explotar, una a una, nuestras almas. Unos lloraron, otros rieron. Las lágrimas corrían por situaciones tanto ajenas como propias.
A veces uno necesita dejar salir lo que tiene dentro,
A veces uno necesita dejar salir lo que tiene dentro,
miércoles, 14 de abril de 2010
cómo vivir sin ustedes
Todos tenemos nuestra tragedia. Yo, en este momento, estoy luchando contra la mía. No me deja escribir como quisiera, y me arranca la inspiración y ese no se qué que me hace sentir las palabras que con sumo cuidado elijo cuando me expreso. Estoy como en un estado de shock permanente, hay muchas cosas que no logro entender y ya no me molesta no hacerlo. Soy un ente, una incógnita que no soy capaz de develar. Ya ni pienso como antes lo hacía.
Intento no escuchar a mis voces. Lo estoy logrando, pero existe el problema de que estoy ignorando tanto lo irreal como lo coherente, porque no pude aislar un pensamiento del otro. Para mí, siempre habían sido hermanos, o la misma persona, entonces se me hace casi imposible discernir, o elegir tal vez, con cual quedarme. A cual hacerle caso, de cual aferrarme.
Los últimos dos días llegué tarde al colegio. Muy tarde. Unos 20 minutos después de que sonara el segundo timbre. No era la primera vez que lo hacía, pero si la primera vez que no me asaltaban sentimientos de malestar por no haber cumplido ni con mis viejos, ni con el colegio. No es que me importara, simplemente que mientras cruzaba el patio, siempre rezonaba en mi cabeza la voz de mi especial progenitora gritándome desconsolada "nunca hacés nada por nosotros, te vas a quedar libre y no nos vamos a poder ir de vacaciones". Después piensa que voy a ordenar mi cuarto como un favor hacia ella. Se equivoca. Mientras consiga interrumpir la poca paz que tengo apareciendo incluso cuando no está presente, no va a obtener nada bueno de mí.
No me importa el colegio, pero sí me preocupa mi futuro. Tengo la cabeza en falsa paz, porque aún ignorando lo que siempre me molesto, se escuchan ecos que todavía dejo que me atormenten. Mi cuerpo está reaccionando en consecuencia de todo esto que me pasa. Ya tengo que tomar un ibupirac por el constante dolor en el pecho, estoy todo el día agotada, no tengo uñas y menos voluntad de cuidarme. Estoy comiendo mal, y en horarios poco convenientes.
No sé como desenredar mi cabeza. Prefiero seguir siendo una paranóica psicótica y al mismo tiempo pensar con coherencia a ser un... "algo" que ni siquiera se acuerda de como reflexionar.
Y no, no estoy triste ni nada por el estilo. Simplemente estoy hecha un quilombo.
Intento no escuchar a mis voces. Lo estoy logrando, pero existe el problema de que estoy ignorando tanto lo irreal como lo coherente, porque no pude aislar un pensamiento del otro. Para mí, siempre habían sido hermanos, o la misma persona, entonces se me hace casi imposible discernir, o elegir tal vez, con cual quedarme. A cual hacerle caso, de cual aferrarme.
Los últimos dos días llegué tarde al colegio. Muy tarde. Unos 20 minutos después de que sonara el segundo timbre. No era la primera vez que lo hacía, pero si la primera vez que no me asaltaban sentimientos de malestar por no haber cumplido ni con mis viejos, ni con el colegio. No es que me importara, simplemente que mientras cruzaba el patio, siempre rezonaba en mi cabeza la voz de mi especial progenitora gritándome desconsolada "nunca hacés nada por nosotros, te vas a quedar libre y no nos vamos a poder ir de vacaciones". Después piensa que voy a ordenar mi cuarto como un favor hacia ella. Se equivoca. Mientras consiga interrumpir la poca paz que tengo apareciendo incluso cuando no está presente, no va a obtener nada bueno de mí.
No me importa el colegio, pero sí me preocupa mi futuro. Tengo la cabeza en falsa paz, porque aún ignorando lo que siempre me molesto, se escuchan ecos que todavía dejo que me atormenten. Mi cuerpo está reaccionando en consecuencia de todo esto que me pasa. Ya tengo que tomar un ibupirac por el constante dolor en el pecho, estoy todo el día agotada, no tengo uñas y menos voluntad de cuidarme. Estoy comiendo mal, y en horarios poco convenientes.
No sé como desenredar mi cabeza. Prefiero seguir siendo una paranóica psicótica y al mismo tiempo pensar con coherencia a ser un... "algo" que ni siquiera se acuerda de como reflexionar.
Y no, no estoy triste ni nada por el estilo. Simplemente estoy hecha un quilombo.
sábado, 10 de abril de 2010
viernes, 9 de abril de 2010
miércoles, 7 de abril de 2010
hoy voy a pelear
nunca luché
me dejé llevar
tampoco pensé
me dejé arrastrar
no me moví
ni solté mis cadenas
no discutí
ni me revelé
no sentí
tampoco obervé
no escuché
y así me negue
le dije que no a la vida
le dije que no a la libertad
todo termina siendo difícil
pero hoy tengo que callar mis voces, sea como sea.
me dejé llevar
tampoco pensé
me dejé arrastrar
no me moví
ni solté mis cadenas
no discutí
ni me revelé
no sentí
tampoco obervé
no escuché
y así me negue
le dije que no a la vida
le dije que no a la libertad
todo termina siendo difícil
pero hoy tengo que callar mis voces, sea como sea.
sábado, 3 de abril de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)