¿Habrá alguna manera de encontrar la justicia? ¿Cuánto tiempo más deberé fingir que creo resaltar en tu vida? Disculpame, no debería intentar lastimarte. Disculpame, no debería dudar de tu perfección. Disculpame, eso que nunca escuché de tu boca. Disculpame, por todas las veces que me hiciste llorar. Disculpame, por dedicarle meses de mi vida a la recuperación luego de tu golpe. Disculpame, por haber encontrado fuerzas que no me sirvieron. Disculpame, por la absurda dependencia. Disculpame, no debería quererte tanto. Disculpame, disculpame.
Terminar uno pidiendo disculpas en cada ocasión que se presenta no es justo. Te invito a que pruebes mis zapatos, un día, unas horas. Te invito a que te mires con mis ojos, un tiempo, otra perspectiva. Te invito a que sientas tu frío y te congeles junto conmigo. Junto conmigo.
Sabés que te pertenezco. Soy la marioneta que con la boca sellada y las manos atadas intenta vivir su existencia intentando soltarse. Tal vez no quiera, tal vez no pueda, tal vez lo necesite.
No hay comentarios:
Publicar un comentario