domingo, 12 de julio de 2009

soy mi peor enemiga (aviso: desastroso sábado a la tarde)

Nunca se me había ocurrido mirarte con atención. Pareciera que te caes a pedazos. Nunca se me había ocurrido analizar tu postura. Sentada en aquella posición, con los hombros hacia adelante, la mirada perdida y el corazón en la mano, no logras ocultar lo rota que está tu resistencia.
Aunque intentes protegerte siempre resulta ser en vano, tu interior siempre estará expuesto a lo bueno y a lo malo. Sin embargo, tus ojos ven otra realidad y tu mente no consigue aceptarlo. Sentirte invisible no ayuda a que evites que te arranquen lo que poseés de las manos y así dejarte sin armas. Una vez más, acabarías herida.
Te ruego que te levantes, que sientas el sol en tu piel, que te animes a respirar a conciencia y no con miedo. Te pido que derrumbes tus paredes, esos escudos hipócritas e inservibles. Lamento decirte que estás consiguiendo lo contrario a lo que buscabas: en vez de cuidarte, te estás abandonando.

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