Esa estufa era imposible de prender. Luego de haber luchado un rato con su miedo de haber dejado que se escapase mucho gas, abrió la ventana y, rendida, se fue a sentar frente al escritorio marrón que se encontraba en un rincón de esa habitación. Era invierno, creo, tal vez 21 de Junio, tal vez 20 de Septiembre. O tal vez hacía calor y ella se empeñaba en sentir frío.
Se sentía feliz, a pesar de estar temblando a causa de la temperatura. En esa habitación habían ocurrido las cosas más maravillosas que le pueden ocurrir a alguien. Tantos cambios, tantos llantos, tantas peleas... Una vez había revoleado la silla contra la escalera en aquel rincón, y ella ni se había inmutado. Ella, ella. Su salvación y luz cuando todo estaba oscuro.
Ella, que habitaba ese lugar, tan profundo, tan cargado de emociones. Ella, que
(terminar algún día)
(qué abuso del "tal vez", ¡por favor!)
No hay comentarios:
Publicar un comentario