Sé que hay algo fuera de lugar, no debería haber tanto silencio, ni tampoco debería escuchar tanto ruido. No puedo concentrarme cuando más lo necesito y no consigo distraerme ni siquiera con aquello que, en algún momento, solía hacerme feliz. Será que todos los caminos me llevan al mismo lugar y, lamentablemente, a un mismo nombre.
Haberme callado durante tanto tiempo no trajo las consecuencias que yo esperaba, no imaginé nunca este tipo de respuesta por parte de mi escandalosa costumbre de perseguir la verdad. Por primera vez en mucho tiempo, ordenarme se me presentó difícil. Me volví una desconocida para mí.
¡Cómo me gustaría poder gritar lo que siento! Pero, por desgracia, en algún momento quise elegir un amigo que me iba a acompañar durante toda la vida: el miedo. ¿Debería arriesgar mi completa integridad por una causa sin base ni fundamentos? ¿Y qué si, de repente, me doy cuenta que me volví a dejar guiar por ilusiones?
Ignorar un problema no hizo que éste desapareciera. No sé si estoy preparada para dejar que mi corazón sea responsabilidad de alguien más... Por lo menos no hoy, ni mañana. No todavía.
Aún tengo mucho miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario