Encadenado lo desgarrador, oculto lo deslumbrante, esperanzas vivas en alguna parte y el sabor amargo de la propia mutilación. Lo que se percibe con la piel y la desesperada claridad de unos nublados ojos se convierte en falso al compararse con la invisible y verdadera razón. Junto con el temblor de la tierra las pasiones se apagan, las especulaciones se vuelven insanas y el oro deja de brillar.
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