miércoles, 15 de septiembre de 2010

through it all, I made my mistakes. I stumble and fall, but I mean these words.

Estoy tranquila. No siento más la necesidad de comerme las uñas, creo que ya está todo claro.
Voy a dejar que las cosas se den, no voy a planificar nada de lo que pueda llegar a suceder. No quiero esperar más nada de nadie, ni quiero seguir inventandome historias para luego decepcionarme cuando no se cumplen. Es como si hubiera eliminado las sorpresas de mi vida.
Voy a dejar de forzar las situaciones y a las personas. La vida fluye, y yo no soy quien para intentar controlarla.
Esta situación ya no me produce angustia, ni malestar, ni incomodidad. Me duele un poquito, nada más. Pero es un dolor racional, consciente, no desmesurado como lo fue desde que se inició el problema hasta ayer, día en el que me cansé de llevar tal carga encima. Es soportable, y hasta olvidable.
Puedo convivir con esto, puedo pensarlo y llevarlo bajo otro lente. Un lente menos psicótico, desesperado y ansioso. Ahora veo que esto estaba cantado y era de esperarse. También me di cuenta que puedo sacar provecho de todo esto que me está pasando. Es más, hoy fue un día muy alegre, y me llené de cosas buenas que me sucedieron.
Tampoco hice de esto una competencia, una pelea. Sin embargo, es convivir de otra forma, mirar de otra manera, y acostumbrarme a la falta de aquellas cosas en las cuales solían ser indispensables.
Pero río igual, disfruto igual. No es que mi vida se acabó junto con el comienzo de esta nueva etapa. Hagan lo que quieran, yo no soy quién para obligar a nadie a hacer nada. Y así, racional y tranquila, estoy bien. Es más, me sorprende haberme recuperado tan rápido. Supongo la responsabilidad me está cambiando.

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