¿Qué mejor ejemplo de lo cabeza dura que podemos llegar a ser los de mi familia que el tuyo? Tenías que llegar al límite para darte cuenta de lo cerca que estás de no poder hacerme escuchar tus tangos una vez más, jugar al chinchón -y dejarme ganar- o pedirme que te toque una canción en la guitarra.
No creo que alguna vez haya tenido la oportunidad de demostrarte lo que significás para mi. Mañana promero darte el abrazo más grande que pueda llegar a darte y a decirte que te amo y que sos igual de cabeza dura que yo.
Detesto la nicotina.
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