Acabo de tener un ataque. Me ganó la gravedad y me tiré sin fuerzas al piso. Sollozando sin conciencia alguna de lo moral y lo ético, mi único deseo era rebanarme la cabeza y arrancarme el corazón. Sentí el dolor como ajeno a mí, como un invasor. Golpearme la frente contra la pared, una y otra vez, no hizo que mi estómago se tranquilizara. ¡Estoy harta de la vida! Necesito un descanso. Paren al mundo, déjenme bajar por favor.
1 comentario:
Yo también muchas veces siento ganas de bajarme del mundo, la realidad me supera.
Pero acá estoy Juli :)
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