No tengo razón alguna para temerle a la costumbre ya que existe una persona que espanta la rutina. Sin un mínimo atisbo de caballerosidad, él destroza mis incertidumbres haciendome recordar que mi poco sentido común sale a flote en mis momentos de mayor debilidad.
Ésto es por cuidar mi confianza y sanar mis heridas, por vencer mis tristezas y causarme alegría, por romper con mi odio y mostrarme mi valor, por enseñarme a vivir sin preocupaciones, por acompañarme aún en los momentos más fríos, por soportar la presión de mis delirios.
¡Gracias por enseñarme a ser una persona!
2 comentarios:
graciaaaas imberbe de la vidaa jajajajaj por el posteo y por todo.. tkm jeejejejejeehhhh
perdon, BLOGsteo
Publicar un comentario