miércoles, 21 de octubre de 2009

poné primera hija de puta, take it easy

Ultimamente lo único que hago es quejarme y lamentarme. A la mierda con eso de "cada uno con su propia tragedia", ni yo me tengo más paciencia.
No sé que me pasó (o me pasa, todavía no salí de mi período de decadencia). Es como si todas mis manías se hubiesen archirequeterecontra concentrado para controlarme y formar un monstruo depresivo, desesperanzado, perseguido, hinchapelotas, paranóico, pesimista, caprichoso, ansioso y egoísta. Fue un mes (sí, cuento todas las fechas) de mierda, porque yo lo convertí en una mierda. Decía y juraba que me esforzaba en hacer lo que fuese para sentirme mejor, para no parecer un arbusto (me corté el pelo y no, no funcionó), pero la realidad es que buscaba excusas para seguir metida en mi período de "no valgo una mierda".
Todavía no entiendo por qué carajo me armé toda la historia, atenté contra todo lo que había logrado, no escuché ni a mis amigos ni a mí misma. Era una planta. Sí, un vegetal era (o soy).
Ahora que estoy más tranquila me pongo a pensar en lo que hice y dije. Alta escolapia, hasta me da verguenza admitir algunas cosas. Pero bueno, me niego a verlo como algo malo que me va a traumar toda la vida, prefiero verlo como algo sobre lo que puedo aprender. En realidad, aprendí muchísimo y me percaté de muchas cosas que antes pasaba por alto.
¿Quién es el causante de todos mis problemas? Julianita querida, dejá de auto-sabotearte la vida. Encima yo intentaba no causar lástima, y me encontré provocandola. Perdí mi paciencia, mis ganas, mi energía. Lo único que hice en este mes (además de quejarme) fue conectarme para seguirme torturando y quemándome la cabeza. A veces me sorprendo siendo masoquista.
Exactamente desde el 24 de Septiembre que me siento mal. Es como una constante infinita. Claro, ¿Cómo iba a resolver un problema que yo misma provocaba? Ni siquiera sabía qué era lo que me tenía tan angustiada. Intenté ocultarlo, mostrarlo, mandar todo a la mierda, preocuparme por todo, fingir, exagerar, negarlo, aceptarlo, escribir, leer, comer (estuve comiendo de más, cosa que no es nada normal en mí). Terminé con unas ojeras de la puta madre, los ojos rojos, la piel hecha mierda, los rulos desarmados y la espalda toda contracturada por el peso imaginario que yo misma creaba. Ni que se me estuviera viniendo el mundo abajo, por favor (es que creo que yo pensaba que así era).
Además, mi preocupación por lo que los demás dicen se acentuó (no jodan, ya sé que está mal y que va en contra de todo lo que pienso) y mi autoestima se fue al carajo. Me empecé a sentir tan poca persona que no me preocupaba ni siquiera por ponerme bien. No me lo merecía. Como que yo sentía que tenía que estar mal y me lo provocaba.
La cosa es que me di cuenta de todo esto (o siempre fui conciente) y cambiarlo me va a costar bastante (vamos carajo). Ahora tengo un objetivo y muchas cosas en las cuales pensar. No sabía que me había maquinado tanto la vida. Slow down hermana, todo va a estar bien.

1 comentario:

Agui dijo...

ahhhhhhhh
(imaginate un suspiro)