Hay cosas que a uno se le escapan de las manos. Yo, por mi parte, sé perfectamente cuáles son las cosas sobre las que no tengo control alguno. Y QUÉ bronca me da.
Ya intenté cualquier cosa. Hice hasta lo imposible por creer, estúpidamente, que de alguna manera u otra algún día de estos me levantaría y el mundo florecería bajo mis pies al compás de Enya.
Qué inútil me siento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario