Creo que tengo miedo de ser lo que quiero ser. ¿Qué haría después de cumplir mis deseos? Mi alter ego cobraba cada vez más características mías y yo, hasta hoy, ignoraba ese hecho.
Es ilógico que estando tan cerca retroceda adrede. ¿Le tendré miedo al éxito? ¿Al fracaso? Tal vez me cause rechazo la idea de perder todo en un abrir y cerrar de ojos, todo aquello por lo que luché tantos años.
Ayer, por alguna casualidad de la vida, me enteré que soy muy propensa a frustrarme y a vivir angustiada por las cosas que no llego a alcanzar. Pero, si no lucho por mis ideales, ¿de qué me estoy lamentando? ¿Para qué me la paso llorando? ¿Por qué, de una puta vez y por todas, no me pongo en marcha?
Desde hace unas semanas vengo repitiendo que prefiero quedarme estancada que levantarme y avanzar. Si venía haciendo las cosas bien, ¿Por qué decidí parar? Sabiendo que sufrí una metamorfosis impresionante, cambiando para bien y aprendiendo en el camino, ¿Por qué, por qué carajo justo ahora decido rendirme? ¿Qué fue lo que me impulsó a cambiar de parecer?
Si me hubiese enterado unos años atrás que mis esfuerzos darían fruto en un futuro, estaría tan contenta que jamás se me ocurriría hacer lo que estoy haciendo en este momento: elegir el camino fácil.
¿Qué mierda me pasa? ¿Por qué baje los brazos? ¿Necesito todo lo que no tengo para saciar mi ambición? O es que, teniendo ya todo lo que en algún momento deseé desde lo más profundo de mi ser, ¿Prefiero relajarme y disfrutar de lo que tengo?
Y, ¿Qué pasa si hoy soy lo que yo quería ser pero no lo que quiero ser en este momento? ¿Debería dejar de sentirme hipócrita por no felicitarme por todo lo que logré?
Siendo totalmente consciente de que tomé la decisión estúpida de creer que el tiempo mágicamente va a transformarme en lo que quiero ser, todavía pienso y me quemo la cabeza haciendo dar vueltas siempre la misma idea: ¿Por qué, considerándome perseverante y valiente, estoy teniendo las actitudes de un cobarde?
Busco permanentemente excusas creíbles que justifiquen mi falta de movimiento. Me encerré en una idea y hay algo que hace que no cambie de parecer aunque lo desee. El tema es, ¿Cuándo fue la primera vez que me escondí en medio de mi guerra en vez de salir con una sonrisa a auto-enfrentarme? Hoy, ahora, últimamente.
La teoría la tengo, las ganas, las razones y la perseverancia necesarias. Pero no tengo justificación y, por lo tanto, tampoco tengo base sobre la cual salir caminando. Vivo con cara de "sí, tengo un puto dilema que no puedo resolver y se me nota hasta en el último re conchudo poro del cuerpo". Vamos Julianita, ¿Qué nos anda pasando?
No hay comentarios:
Publicar un comentario