lunes, 17 de agosto de 2009

consciente (08)

Contrarrestando la sangre de la llave con la fuerza de mis muñecas, no consigo abrir la puerta. Algo me falta, algo ignoro.
Y es que debo considerar a la persona que está intentando llevar a cabo una acción tan importante sin tomar en cuenta lo esencial.
Si sólo pudiese admitir que no son las llaves ni mis muñecas las que tienen la autoridad para ayudarme a avanzar o detenerme en el camino, podría estar en donde quiero ahora.

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