No soy de esas personas que logran ocultar lo que sienten. Tampoco soy de aquellas que sobreactúan y exageran su propia opinión; o por lo menos intento no hacerlo. En mi caso, simplemente ignoro mi condición hasta que, luego de unos cuantos altibajos y espontáneos ataques de ira, me doy cuenta de que hay algo que no está del todo bien en mí.
La inestabilidad y la poca cohesión entre lo que digo, pienso y siento me hizo darme cuenta que, en realidad, no estoy bien. No me gusta aceptarlo, preferiría negarlo y seguir sonriendo como si nada me doliese. Por lo menos así es como nacen todas mis verdades.
Pero hoy me di cuenta que mi letra había cambiado, mi pelo, mi piel, mis reacciones, lo que escribo, lo que escucho, lo que digo... Todo estaba absolutamente diferente. Simplemente, parezco un vegetal.
Tengo que tomar una decisión. Y si tengo que ser sincera, no me molesta parecer melodramática: todo esto me está HACIENDO MIERDA.
La inestabilidad y la poca cohesión entre lo que digo, pienso y siento me hizo darme cuenta que, en realidad, no estoy bien. No me gusta aceptarlo, preferiría negarlo y seguir sonriendo como si nada me doliese. Por lo menos así es como nacen todas mis verdades.
Pero hoy me di cuenta que mi letra había cambiado, mi pelo, mi piel, mis reacciones, lo que escribo, lo que escucho, lo que digo... Todo estaba absolutamente diferente. Simplemente, parezco un vegetal.
Tengo que tomar una decisión. Y si tengo que ser sincera, no me molesta parecer melodramática: todo esto me está HACIENDO MIERDA.
No hay comentarios:
Publicar un comentario