Me etiquetaste, con razón,
porque alguien, en algún momento
buscó una puta justificación
a un conjunto de actitudes
que se creían erróneas
sólo por el simple hecho,
el estúpido hecho,
el caótico hecho,
de haber sido distintas,
diferentes,
a las que la sociedad estaba acostumbrada.
¿Cómo osar intentar meter
a un individuo tan desorganizado
en una sociedad tan equilibrada?
Y, para no atentar contra el sistema,
los cuerdos no se adaptan a los locos,
sino que los últimos deben subordinarse,
y entremezclarse,
entre la gente común.
Ni siquiera deben hacer tal cosa,
me retracto,
me contradigo,
ya que ni siquiera pueden llegar a ser parte
de algo tan inmenso,
y tan destructivo,
porque en vez de intentar integrar al diferente
lo catalogan de pobre infeliz,
le recetan dos o tres drogas
y le explican,
trágicamente,
que va a tener que someterse
al intento de ser domado.
1 comentario:
te inspiró nuestra charla (hh) jeje
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