Soy una estadística más. Soy un proceso ya conocido. Debo cambiar y ser como los demás porque ser alguien diferente asusta. Ser distinto es inaceptable.
No es algo que me guste el ponerme en víctima, pero vivo quejándome y odiando aquello que me persigue porque sé que va a acompañarme toda la vida.
Estar incapacitada, sentirme inútil y después arrepentirme. Pedir perdón ya no funciona más.
Lo lamento.
Los ojos no sirven de nada a un cerebro ciego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario