lunes, 15 de junio de 2009

repulsivo impulso

El quiere saltar, romper, patear, lastimar.
Sus impulsos lo guían, sus manos obedecen. Con su sentido común encarcelado y su mente en otro lado, sale a correr sin parar, a cualquier lado, que la víctima sea cualquiera, no le importa. Todo lo que hagan le molesta. Él solo quiere matar.
Si creen que él es el malo, el entonces lo será, si creen que es el que no tiene razón, pues ahora la tendrá. Esta noche derrumbara todo lo que construyó cuando se puedo controlar.
Gritando enloquecido, desgarrado por el dolor de no aceptarse, se agarra la cabeza tratando de recordar la última vez que no estuvo enojado. Serenarse ya no importa, los amigos ya no importan, solo importa él.
Lo que ven es él, el que se oculta cada vez que puede. Él es al que provocan y echan la culpa, él es el que hace demasiado esfuerzo por cosas que no valen la pena. Él es el que lleva la carga encima, él es el que tiene dos mentes que luchan entre sí y no lo dejan vivir en paz.
Él es el que piensa cada movimiento con suma inteligencia para no caer en la tentación de decir lo que piensa. Él es un mundo aparte, esa condenada condición que ha mantenido fuera del mundo real toda la vida.
Él es el que finge ser bueno y generoso mientras se castiga por mentir. Él es el que se odia por que los demás no están listos para aceptar lo que es.
Él es un monstruo sin control.
Rompe las cadenas, mata y hazte la víctima.
Él es el hipócrita, el falso, el mentiroso. Él que esta en un cuerpo que no le pertenece, que corrige a todos lo demás menos a él. Es él quien se cree que cambiará al mundo. Pero, ¿Cómo podrá cambiar al mundo si ni siquiera puede cambiarse a si mismo?
Es él el que no puede eliminar su monstruo porque es parte de el, de la persona que oculta y que sufre porque no la aceptan cuando sale a la luz.
Conocerlo es un suicidio, es solo para valientes querer a ese cobarde.

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