Alegría de respirar a conciencia, inhalando energía, exhalando recuerdos. Alegría de reventar los músculos de la cara por la risa, de cansar las piernas por los saltos, de secar los ojos que tantas lágrimas en vano derramaron.
Despertar y no recordar el pecho, ni la cabeza. No mantener por costumbre y sonreirle al día, a mi reflejo.
Esto es un nuevo comienzo. ¡A vivir entre imperfecciones!
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