No hay agonía mas absoluta a la que estoy sintiendo yo, en este momento, al poner un pie nuevamente dentro de la celda en la que tanto tiempo estuve encerrada. Una vez que uno prueba la libertad, los barrotes de la cárcel le saben a muerte. Lo digo por experiencia, por miedo, por angustia. Quise soltar mis cadenas un rato, pero, producto de mi eufórica exitación, me había olvidado que, en algún momento, tendría que volver a permanecer tras las rejas.
1 comentario:
No estoy del todo segura porqué; pero hay algo de tu blog que definitivamente me llama la atención.
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