Tengo una cicatriz en la mano derecha que me recuerda cómo es que debo tratar a la vida de ahora en más. Esa leve línea rosa oscuro sobre mi piel, pálida y suave, producto de un arrebato de temor, va a seguir allí, pase lo que pase, siempre repitiéndome cómo tendrían que haber sido las cosas desde un principio, de qué obsesiones debería haberme desprendido hace ya largos años. Debería volver a saludarte, darte de nuevo otro abrazo, uno libre de rencor y malas sensaciones.
¿Cómo voy a enfrentar esto? No lo sé. ¿Qué voy a hacer si pierdo? ¿O si gano? Tampoco lo sé. Paralelamente a mi deseo de despegarme por fin de la dependencia, está otra convicción que amenaza con derrumbar mis planes, proyectos y fuerzas. Todavía tengo miedo, todavía
No hay comentarios:
Publicar un comentario