jueves, 7 de mayo de 2009

E


La rutina malgasta mis ideas, mi independencia, mi originalidad y mi energía. Me saca todo aquello que pienso que es mío y se lo entrega al tiempo, dejando a la suerte que se encargue de indicarme para dónde es que tengo que caminar.
Todo lo que me sorprende me aburre. Estar aburrida ya no me sorprende.
No soy partícipe de mis días, los observo desde el lugar del contexto.
Las presiones están ahogándome. No quiero tener más responsabilidades sobre la espalda.
Leo y escucho cosas que no me interesan en lo más mínimo, porque aquello que me apasiona está fuera de mis manos. El solo hecho de saber y estar conciente de la cantidad de tiempo que voy a tener que esperar para poder librarme por fin de todo lo que me aplasta, me deja exhausta. Y no puedo valerme por mi misma. No es así como las cosas funcionan en el mundo que me rodea.
No soy libre para profundizar las cosas que me gustan y así poder estar conforme con todo mi tiempo, porque estaría bien utilizado. Estoy desperdiciando mi momento presente, mis únicos instantes en intentar inculcar en mi memoria datos y definiciones que no poseen ningún sentido para mí.
Estoy harta.
No nací para los números.

No hay comentarios: