¿Por qué será, no? ¿Por qué será que siempre lo que quise lo tuve al alcance de mi mano? ¿Por qué será que el sacrificio por que no me faltase nada se tornó en contra de todos, algo casi vengativo?
Me hubiese gustado algún día, haber aprendido a tener que esforzarme por algo, o a llorar de angustia y que no me lluevan los favores del cielo. ¿Y ahora qué? No se lavar ni planchar y apenas se cocinar. Empecé a usar el bondi recién cuando tenía 13 y porque mis amigos me querían enseñar a ir al unicenter sin gastar guita en un remo. O por ejemplo mi hermana, que con sus 12 años nunca tuvo la oportunidad de subirse a un 407 siquiera. No sé ir sola a ningún lado. No me gusta pedir ayuda y menos rebajarme a admitir que me perdí, situación por la que pasé muchas veces y terminé siendo exitosa gracias a que iba acompañada.
No me siento segura en casi ningún lado, y siempre espero que los demás hagan todo por mí. Este año recién pude caer en la cuenta de lo extremadamente caprichosa y, por consiguiente, egoísta que soy. Y es un problema grave, viejo, es todo un tema que nunca me hayan dejado sin nada. No se pelearla, juro que si me sueltan me doy la cara contra el suelo.
(La nenita de papá y de su cuenta del Santander Río piensa seguir esto cuando lo haya analizado más profundamente).
No hay comentarios:
Publicar un comentario