Supongo que es muy idealista de mi parte pensar que el mundo algún día va a convertirse en un lugar feliz. Me siento muy ignorante e infantil.
Pensé que cuando uno crecía lograba abandonar los caprichos, los egoísmos y las competencias para convertirse en un adulto claramente maduro y conciente. Yo creía que los malos de las películas o series existían solo en la caja idiota. Así que, encontrarse cara a cara con una realidad que no equivalía a la que yo solía maquinar en mi mente, provocó el derrumbe de mi castillito de ideas sobre mi futuro.
Sí, soy bastante ingenua y soñadora. Pero, el mundo necesita de gente que se niega a ver lo catastrófico, ¿no? Tendríamos que estar todos arrancándonos cada cabello del cuerpo, corriendo en círculos y gritando algo así como: "¿Dónde estás padre mío?" "¿Por qué nos mentiste tantos años?" "Si creaste al mundo, ¿Por qué dejás que lo destruyamos?".
Creo que estamos condenados a vivir egoístamente. Es muy poco común encontrar a alguien ya en estos días que se preocupe por el bienestar de todos. Generalmente conosco gente que se encierra en sus propios caprichos e imagina su vida solo en torno a sí mismo, cumpliendo sus sueños y llevando a cabo sus proyectos. No digo que esté mal, solo pienso que no existe tal equilibrio del que tanto escuché hablar.
Siento que estoy opinando desde la ignorancia, lo cual es cierto. No me importa en lo más mínimo. Qué más da, si luego puedo cambiar lo que pienso y seguir una nueva filosofía.
Al fin y al cabo, ¿Qué importa si nuestra estadía en la tierra es temporaria? ¿Para qué manipular creencias? ¿Para qué vivir sobre la crítica? ¿A dónde nos lleva el chusmerío?
Cuesta tanto cambiar porque tenemos gente alrededor que nos vive limitándonos. A mi me faltaron ovarios muchísimas veces para imponerme por sobre alguna opinión. No soy una líder revolucionaria, simplemente soy una influenciable que no quiere seguir siéndolo, y que lucha vagamente por sus ideas. No soy nadie, porque estoy condicionada desde cualquier ángulo que se mire. Debo hacer cosas que no me interesan, que no me llenan, que no me hacen feliz.
Vivir en sociedad, con el peso de la moda, de las tendencias, de lo que uno "debería" hacer para llegar lejos, me está lastimando la espalda. Y no me puedo revelar porque soy un estúpido granito de arena en un mar de pocas posibilidades. Interese en lo que me interese, siempre terminará siendo erróneo para alguien. Que mis viejos, que mis amigos, que mi familia. No quiero tener hijos ni tampoco quiero casarme.
A veces tengo deseos sin sentido alguno, caprichosos de raíz. Y me espanta el hecho de saber que estoy actuando mal y sin embargo seguir empecinada en llevar a cabo cosas de poca capacidad mental. En verdad, no quiero estudiar más.
El hecho de saber que a la larga nada vale la pena, tal vez solo lo que te llena, hace que la vida sea una ira andante. Ya de nada vale preocuparse, ¿Cuales son las cosas por las que vale luchar?
El carpe diem ya no me sirve, no me interesa vivir cada instante como si fuese el último porque el futuro existe, y el pasado también. Todo me condiciona. ¿Hasta cuándo voy a ser prisionera?
Quiero dejar todo y no me alcanza el fingir ser valiente para enfrentarme a una sarta de ideologías sobre la mente humana que me vienen inculcando ya desde hace 3 o 4 años. Hace vidas pago para visitar gente. A veces me harta ser analizada. A veces me harta ser el bicho raro, sea bueno o malo, de la familia o de donde sea. Me harta que por ser desordenada y colgada me etiqueten de mil cosas que estoy segura que no soy. ¡No quiero ir más! Me harta, me harta, me tiene las pelotas soberanamente por el piso que me digan que soy una puta loca. Me cansé de que me pongan nombres que no son míos. Me llamo Juliana Sofía Lazzaroni, nada más. Me cansé de creerme anormal, de pensarme como una mierda. Me cansé de obligarme a cambiar. Me cansé de mi misma y de todo lo que me rodea. No quiero seguir rebuscándome más defectos. Quiero ser de una puta vez y por todas una persona con características imperfectas, que sabe que vive, que sabe que piensa, que sabe que es un ser y que no debe condicionarse más a los gustos externos.
¿Sabés qué, vida? Estoy en contra de vos. Estoy en contra de mí y en contra de todo lo que alguna vez tuvo relación conmigo. No estoy de acuerdo con esta manera de afrontar el mundo que me propuse. Estoy harta de los sentimientos, del egoísmo, de los caprichos, de las falsedades, de la hipocresía, del colegio, de la iglesia, de los que me quieren imponer cosas que no quiero hacer, de la costumbre, de los horarios, de la noche y del día, de los idiomas, de los privilegios, de la discriminación, de los prejuicios, de los chismes, de las críticas, de los celos, de la envidia, de la paranoia, de la ropa, de los cortes de pelo, de la moda, de mis anteojos, de mis uñas, de los países, de los políticos, de las carreras, del trabajo, del hambre, de la injusticia.
Me siento extremadamente pequeña, inútil, y sin opinión valedera.
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