viernes, 13 de noviembre de 2009

qué humana soy

Creo que debería dejar de buscarle un sentido a todo, actuar por alguna razón en especial. Claro, tomando en cuenta que el sólo querer hacerlo no es un justificativo válido. Por lo menos hasta hoy, yo pensaba así.
Es que, desde el punto de vista de lo que logré captar, me di cuenta que soy egoísta. Claro, ¿Cómo ser paranóico sin ser egocéntrico? ¿Sin buscar siempre un beneficio personal? Yo pensaba que el hecho de hacerse cargo de las propias acciones significaba que todo giraba en torno a mí. Se me ocurría pensar que la gente que estaba a mi alrededor cumpliría con mis caprichos y me haría sentir el aprecio que yo misma siempre me negué. Siguiendo patrones dogmáticos, sin margen de error o de exepción a la regla. ¿Quién carajo me creo que soy? ¡Nadie tiene la verdad absoluta!
Me doy el permiso de hablar en pasado, no por el hecho de ya haber abandonado todas estas prácticas egocéntricas y autodestructivas, si no por haberme percatado de su existencia, así, como cuando en los dibujos animados los personajes se encuentran en la cocina y uno le pega al otro un sartenazo en la cara.
¿Por qué todo tiene que ser por algo en mi vida? ¿Por qué, si no tengo base, razón, fundamento, un "por qué", me siento tan ignorante y perdida? ¿Qué derecho tengo de exigir de los demás algunos tratos específicos? Y si me quejo, ¿Qué? Y si lloro, ¿Qué? Nadie va a venir a compadecerme. Y si el hecho de haber interpretado mal el lema de mi vida me haya llevado a creerme absolutamente inútil por pensar que nada termina siendo productivo en un futuro, ¿Qué? ¡Estoy aprendiendo carajo! ¿Por qué nunca me permito cometer errores? ¿Por qué no le doy una chance a la misma oportunidad? ¿Por qué me presiono tanto? ¿Por qué me dejo lastimar? ¡Vivir a la defensiva no es una vida digna! ¿De quién me voy a defender si no existe un atacante? ¿Con qué armas? ¿Con qué escudos? ¿Para qué busco la lástima de los demás? Ah, cierto, para que se den cuenta de "lo mucho que valgo" y que me lo repitan una y otra vez.
Soy una falsa humilde. Una total y completa mentira. Me la re creo. Me pienso como el centro del universo. El hecho de tener baja autoestima no significa que no piense que no tengo valor, si no que es el resultado de ver como mis ideales no se cumplen. Claro, nunca voy a tener al mundo bajo mis pies.
Entiendo la envidia y los celos que me persiguieron en mis pensamientos tantos años; actitudes que tuve que abandonar por pura moralidad. Esa bronca contra el mundo cuando no se comportaba como yo quería, el odio repentino hacia las personas que mantenían mi fuente de vida en sus manos, la impotencia de no poder, la poca atención con la que tenía que lidiar. No buscaba razones para cambiar, si no que las buscaba para intentar justificar el hecho de que nadie actuaba como yo quería.
Esto me decepciona muchísimo. Pensé que había aprendido algo, cuando, en realidad, estuve metida en un circulo viciosísimo muchísimos años de mi vida intentando inventar excusas para enojarme con el mundo que nunca me iba a hacer caso. Pensé que alguien iba a poder seguir mi ejemplo. Qué potente estupidez, admirar a alguien que estuvo viviendo su vida como una cobarde.

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