Estamos acostumbrados a rechazar todo aquello que se desvía un poco de la línea de lo que alguien alguna vez impuso como "normalidad".
Es fácil caer en la tentación de rebajar a lo diferente, de hacerlo sentir menos para que se parezca un poquito más a lo que uno mismo es. Tendemos a crear, en nuestro propio mundo, nuestras propias reglas; y todo lo que no se apegue a ellas se supone que debe ser borrado de nuestras vidas.
Rechazar la realidad, evitar lo que nos puede causar problemas o fingir que no nos importa.
La realidad duele, todos lo sabemos. Y para la propia protección supongo que es más fácil aceptar que es una causa perdida, que ese hecho no nos pertenece y creer que somos inmunes a sus consecuencias.
Pero no tener en mente ese problema o fingir que no existe no va a hacer que simplemente desaparezca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario