Estoy cansada, al pedo, y decepcionada de mi misma; así que no rompan las bolas y el que quiera leer que lea y el que no, no.
Siento que si no estoy haciendo algo productivo todo el tiempo, desperdicio mi vida. Detesto poner toda mi fuerza en intentar cambiar y vivir cada día como si fuera el último y a la vez sentirme cada vez más y más hipócrita al ver que fallo. Me cuesta tomar decisiones por mi misma, me cuesta confiar en mis acciones y en mis pensamientos. Cada día me acepto menos. Mi firme afirmación de que era plenamente feliz se esta desgastando y ya no sé cómo contestar esa respuesta de forma sincera. Algo me falta y algo me sobra. Todo es extremo y todo me perjudica. No soporto tanto peso en los hombros. Cada vez me cuesta más controlar mi temperamento. Ya no sé cuales son las personas que me hacen feliz, o cuales son las que siguen conmigo por pura costumbre. No sé en quién puedo confiar; quién miete y quién dice la verdad. Soy una mina hipersensible y me llega todo, es increible lo mucho que mi cabeza puede agigantar cosas o reacciones que son en realidad mínimas. Y ya siento que mis acciones desmedidas no causan ningún interés en los demás. Antes solían darse cuenta que si reaccionaba así, era porque me habían herido mucho; ahora dejan pasar el tiempo a que me calme y vuelva a la normalidad, es como si no aceptasen una parte de mi y la ignorasen hasta que se vaya. Me molesta querer más a alguien de lo que ese alguien me quiere a mi. Me molesta guardarme las cosas que me lastiman solo por el temor ya inculcado de estar mal y reaccionar al pedo. Me molesta bancarme que me subestimen, solo porque si se los hago saber, me reprochan que no soy capaz de ver todo lo bueno que ellos me ofrecen. Yo no creo que sea normal que a cambio de cosas buenas me tenga que comer cosas que me hieren en serio, y mucho. Me impresiona la cantidad de gente que estaban ahí, en mi vida, y que recién ahora descubrí que me hace bien estar con esas personas. Me sorprende la cantidad de reacciones distintas que antes no había experimentado por aferrarme a mi pasado y a la costumbre. Detesto quejarme, qué ironía. Me encantaría poder ser más ordenada y organizada con mis cosas, pero lamentablemente mi entorno es siempre un reflejo de como me siento. Por esa razón, si en mi cuarto no se puede caminar de tantas cosas que hay en el piso, seguramente algo anda muy mal en mi vida. Ah, también hay una cosa de mi que amo y detesto al mismo tiempo: mi manera de expresarme. Me muevo, hablo, escribo, miro, me río; todas mis acciones varían según mi estado de ánimo o mi pensamiento interno. Cambio mi letra, mis dibujos, mi manera de ver las cosas. Absolutamente todo a mi alrededor es capaz de darse cuenta qué me pasa. Mucha gente que me conoce mucho dice que con sólo mirarme a los ojos se entera de muchas cosas que no digo verbarmente. Ya me pasó varias veces el entrar en algún lugar y que algún amigo/a me diga:"¿Por qué estas triste/enojada/decepcionada/contenta/etc?", cuando me mira a los ojos. Soy, como se dice, un libro abierto. No puedo ocultar nada, ya sea por mis fucking ojos o movimientos, o porque soy sincera hasta cuando no es apropiado serlo. No importa que pase, con quién esté hablando, en qué situación o donde sea, digo siempre la verdad. No sé si considerarlo un defecto o una virtud, simplemente lo pienso como algo que viene conmigo desde siempre.
Y no sé, me fui por las ramas. Lo que quiero hacer entender es que en este momento no sé para donde ir, ni que pensar de mi misma, o de los que me rodean. Quiero saber elegir entre un pasado que me hace mal pero que lo sostengo por costumbre; o un pasado que realmente me hace bien, aunque los años lo hayan deteriorado un poco. Fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario