Soy una falsa promesa librada al azar, nunca cumplí, siempre evité. No pude hacerme cargo de mí, ni de lo que siento, ni de lo que pienso. Quise todo y así, tuve que comenzar sin nada, abandonar los supuestos y dejar de caminar entre ideas jamás llevadas a cabo.
Es tiempo de enfrentar, de apagar el capricho y serenarme por fin. Es hora de frenar mi ira y ser auténtica.
O pedir perdón.
O dejar de mentir.
Ya no tengo ganas ni de escribir.
Vas tu muy deprisa sin saber
A donde puedes llegar con tu forma de ser
Sigues haciendo el cuento
De la buena vida sin parar
Tiras ideas al viento para comprobar
En que sentido sopla, no crees en nada
Cada día que pasa te veo peor
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