miércoles, 18 de febrero de 2009

Se debe sentir lindo tener a todos por debajo, ser tan alta, ser tan fuerte, ser tan destructiva. Envidio tu capacidad de sofocar a la gente y tu gran sabiduría sobre lo que está bien y lo que está mal en la vida. Envidio cómo salis en las fotos, la manera en que llevas a cabo y mostras y re-desmostras que lo que hacés lo hacés como ninguna otra. Sos única, hermosa y perfecta; o por lo menos es lo que dice tu gigante espejo cada día que te levantas a la mañana. Que linda vista matutina, que lindo despertar, al saber que a la primera persona que le vas a dedicar una sonrisa de auto suficiencia es a vos misma. Oh, cuán chico es el mundo bajo tu presencia. Oh, cuan insignificante es la gente cuando se la compara con tu grandeza. Es imposible sostenerte esa mirada tan decidida que chorrea por todos lados lo orgullosa que estás de estar permanentemente pegada a tus zapatos.
Podrías dejar de estar encerrada en tu burbuja y mirarte cómo te ven otros ojos.
Yo no te admiro, te desprecio por la manera en la que mirás a la gente como si no fueran nadie. Detesto tu manera de caminar, tu manera de hablar, como si fueras lo único existente con valor en el mundo. La gente te da la razón porque te tiene miedo. Por favor, ¿cuándo vas a abrir los ojos? Espero que algún día dejes de inventar razones por las cuales creas tener prioridad por sobre todos los demás. Espero que algún día te des cuenta que sos una hipócrita de nivel avanzado. Espero que algún día hables con vos misma y te preguntes que es esa mierda que queres esconder debajo de tantos disfraces. No soporto tu presencia, emanás desprecio constantemente. Ojalá algún día aprendas a valorar lo que es la vida. Espero que te des cuenta que solo no se puede. Espero que te des cuenta que, en este momento, si no estás sola es porque tu ego te acompaña.

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