No. No podés sentirte mal. Sólo es para dar lástima. ¿Qué podrías reprochar de tu vida? ¿No ves que exageras todo? No podés llorar. No tenés derecho a ser escuchado, sólo escuchá a los demás y fingí tener más fuerza de la que tenés. Fingí y mentí, cada vez que te pregunten como estas, tenés que responder con la mejor sonrisa que te pueda salir diciendo: bien. Oculta todo lo que sentís, todo aquello que te hace mal, total, nadie te entiende. Y como todos te subestiman, no tenés porque enojarte, no sos de tener la razón. No importa que pase, guardalo, y pretendé ser inmune a todo. Por eso, cuando te traten mal, no contestes. Si te sentís mal, no lo demuestres. Si necesitás a alguien, no lo llames. Porque nadie te toma en serio.
No es tan difícil ser un amigo.
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