No sé si en algún momento deseé que me acompañaras, no sé ni siquiera si estás aquí porqué tu lo quisiste o porque mi madre, sin querer, te puso a mi lado. No puedo entender cómo haces para que no pueda pensar cuando tú no quieres que lo haga: cierras mi mente, haces que actúe bajo impulsos.
Y lo peor es que me cuesta deshacerme de ti. Porque te necesito, porque me ayudas a entender cada vez más cosas. Haces que se me ocurran ideas que a nadie podrían ocurrírsele. Me enseñaste como manipular a la gente siendo más inteligente que ella. Me enseñaste a no ser superficial; a detestar a cualquier ser humano que intente llamar la atención. Aprendí a fingir sin pensar que soy una mentira.
No hay comentarios:
Publicar un comentario